viernes, 20 de junio de 2008

A la noche miel




Un placer delicuescente.

La indeleble marca de lo ausente en la pupila genital.

Véra Slonim




No estoy de acuerdo en que el cine pornográfico sea un placer decadente, si lo fuera también podríamos calificar una novela como decadente tan sólo por hacernos desear fantasías irreales.

Al mismo tiempo podríamos calificar de placer delicuescente todo anuncio de producto que no podemos adquirir,

una belleza griega rozándote al pasar por tu lado en la misma acera.

Véra insiste en que "contemplar la imagen pornográfica, significa enfrentarse de forma angustiosa a la soledad" pero cuando su contemplación es aprovechada como manual de procedimientos, se transforma en un potente adiestramiento personal.

El porno mejora tu conocimiento de la vida.