
Sentada en el tejado del edificio, viendo oscurecer el día me pregunto al igual que Amélie, cuántas personas jadean de placer en ese mismo instante.
Cuántas bocas se llenan de amor en unos mismos segundos.
Cuento cuántos segundos tengo guardados ya en mi pequeño mundo, en ese mundo que atesoro con ilusión, que he compartido. Microcosmos de energía positiva que acumulada podría generar suficiente electricidad para iluminar muchas vidas de esta ciudad.
Minutos intensos subida a mi columpio, mirando hacia atrás observándonos en el espejo,
espejo guardián de todos los segundos de mi pequeño mundo.
Segundos deliciosos sentada en tu cara, cogiéndote la cabeza mientras emano la energía más intensa que jamás haya salido de mí gritando,
mirándote divertida cómo me regalas tu boca.
Cuántas bocas se llenan de amor en unos mismos segundos.
Cuento cuántos segundos tengo guardados ya en mi pequeño mundo, en ese mundo que atesoro con ilusión, que he compartido. Microcosmos de energía positiva que acumulada podría generar suficiente electricidad para iluminar muchas vidas de esta ciudad.
Minutos intensos subida a mi columpio, mirando hacia atrás observándonos en el espejo,
espejo guardián de todos los segundos de mi pequeño mundo.
Segundos deliciosos sentada en tu cara, cogiéndote la cabeza mientras emano la energía más intensa que jamás haya salido de mí gritando,
mirándote divertida cómo me regalas tu boca.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada