
Tengo una lista de deseos, sí... no sé, siempre generamos una lista de nuestras preferencias, de nuestras apetencias. Pero si es de fantasías la atesoras como una niña guarda sus objetos secretos en una cajita acolchada, cerrada con un candado diminuto.
A veces se te escapa una sonrisa traviesa cuando la tienes en las manos, acariciando cada letra e imaginando cómo serán en la realidad... cómo serán? o mejor aún, con quién las compartirás?
Cuéntamelas - me dice.
No, no, a tí no que no eres tan especial - pienso.
Y ahí esta la apuesta del año: Se busca persona ideal para cumplir fantasías.
Ahí es nada. Sí fantasías sexuales, animadas de ayer y hoy.
Un/a buen/a amante no es fácil de encontrar y ya no por que tiene que haber follado mucho, no, sino porque toda esa experiencia que lleváis los/as dos se complemente.
Y por favor, que me folle bien el cerebro porque quiero enloquecer.
Pero no debes despistarte, porque un día aparece de la nada sin querer, el maestro. Tu maestro. Y deberás ser rápido.
Empiezas a cruzar nombres y fantasías con el corazón encogido y el sexo palpitando, urgando en novedades para poder cultivarte, para poder dar a esa persona algo más cada día. Lees qué hacer, cómo y cuándo... porqué.
Y te encuentras a tí mismo, el yo que nunca quisieras encontrar.
Ven conmigo - le dices - dame la mano. Voy a demostrarte que eres capaz de ser mejor amante.
Te das la vuelta y topas con alguien. Notas su cuerpo caliente, su perfume dulce y poderoso.
Y de repende lo sabes: es tu maestro.
Te mira a los ojos... esos ojos profundos, sonrientes y serios a la vez.
Y se hace el silencio.
Se hace el silencio en tu corazón porque sabes que la búsqueda ha terminado.
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