
La llave está debajo del felpudo. Es dorada, tiene forma de rombo y penetra suavemente en la cerradura porque el día anterior la lubriqué.
Es una sensación maravillosa que hago con los ojos cerrados, provoca que se me erice la piel.
Entro, en la habitación el señor está ocupado trabajando con su nueva alumna.
Imparte clases particulares de sensaciones y yo ahora soy su ayudante.
Delante del espejo, voy cambiando mi ropa por la de mi trabajo. Me pongo mi segunda piel.
Me gusta el tacto del látex envolviendo mis manos hasta más arriba del codo, rojo Madrid.
Negro Chicago en la cara, la máscara me da seguridad y privacidad, los zapatos altísimos de aguja para reducir a la alumna si fuese el caso.
Me miro al espejo me pinto los labios deleitándome, cojo esa fusta que corta el aire con un sonido muy gracioso, y contesto al maestro que ahora salgo.
Es precioso ver cómo apacigua a sus alumnas con susurros y caricias, abrillantando su cuerpo con aceites,velas. música suave...De esa forma, aunque están atadas y sus ojos vendados, las caricias de sus manos expertas consiguen la sumisión completa. Es ahora cuando entro en el juego, el maestro me pide mi aistencia.
Debo enseñarle a "tragar" su la polla divina y para ello no pueden interferir ni la vista ni el tacto. Ha de confiar plenamente en Él.
Abre la boca - le pido - dí A y saca la lengua, no ceses de decir A. El maestro va a saciarte con su poder.
Su capullo entra suave y sale brillante. Un A entrecortado sale de la garganta todavía libre de su alumna. Con mucho amor va metiéndosela cada vez más adentro, atento a la postura correcta de la garganta de su pupila, pidiéndome que le toque el coño para relajarla. Así, a gatas encima de la cama con las piernas abiertas, deja al descubierto su sexo rosado el cual beso largamente.
Bien, muy bien, lo ha hecho tan bien que se merece un premio. Música maestro.
Con los dedos en el chochito, la otra mano en el bajo vientre, Él la lubrica poco a poco y sin pausa.
Creo que me meo - dice su pupila
Eso crees, pero vas a flipar gatita - contesta el maestro
Acelera el ritmo en su coño y empieza a liquarse... a gritar... a correrse en una piscina de orgasmos
Maestro y ayudante beben juntos mirándose, sonriendo por el trabajo bien hecho.
Mientras su alumna se ducha, Él le pregunta si puede venir la semana siguiente.
Te hará mucho bien este curso, en serio - le aconseja.
No se preocupe Maestro, no podría decir No. Lo necesito.
Es una sensación maravillosa que hago con los ojos cerrados, provoca que se me erice la piel.
Entro, en la habitación el señor está ocupado trabajando con su nueva alumna.
Imparte clases particulares de sensaciones y yo ahora soy su ayudante.
Delante del espejo, voy cambiando mi ropa por la de mi trabajo. Me pongo mi segunda piel.
Me gusta el tacto del látex envolviendo mis manos hasta más arriba del codo, rojo Madrid.
Negro Chicago en la cara, la máscara me da seguridad y privacidad, los zapatos altísimos de aguja para reducir a la alumna si fuese el caso.
Me miro al espejo me pinto los labios deleitándome, cojo esa fusta que corta el aire con un sonido muy gracioso, y contesto al maestro que ahora salgo.
Es precioso ver cómo apacigua a sus alumnas con susurros y caricias, abrillantando su cuerpo con aceites,velas. música suave...De esa forma, aunque están atadas y sus ojos vendados, las caricias de sus manos expertas consiguen la sumisión completa. Es ahora cuando entro en el juego, el maestro me pide mi aistencia.
Debo enseñarle a "tragar" su la polla divina y para ello no pueden interferir ni la vista ni el tacto. Ha de confiar plenamente en Él.
Abre la boca - le pido - dí A y saca la lengua, no ceses de decir A. El maestro va a saciarte con su poder.
Su capullo entra suave y sale brillante. Un A entrecortado sale de la garganta todavía libre de su alumna. Con mucho amor va metiéndosela cada vez más adentro, atento a la postura correcta de la garganta de su pupila, pidiéndome que le toque el coño para relajarla. Así, a gatas encima de la cama con las piernas abiertas, deja al descubierto su sexo rosado el cual beso largamente.
Bien, muy bien, lo ha hecho tan bien que se merece un premio. Música maestro.
Con los dedos en el chochito, la otra mano en el bajo vientre, Él la lubrica poco a poco y sin pausa.
Creo que me meo - dice su pupila
Eso crees, pero vas a flipar gatita - contesta el maestro
Acelera el ritmo en su coño y empieza a liquarse... a gritar... a correrse en una piscina de orgasmos
Maestro y ayudante beben juntos mirándose, sonriendo por el trabajo bien hecho.
Mientras su alumna se ducha, Él le pregunta si puede venir la semana siguiente.
Te hará mucho bien este curso, en serio - le aconseja.
No se preocupe Maestro, no podría decir No. Lo necesito.
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