
Cuánto me gusta pescar, como a los gatos, con argucias e ingenios para hacer el juego más divertido.
Mientras cenamos observo tus movimientos con gusto, deseándote, intentando componer el rompecabezas de tu personalidad a sabiendas de que mucho de lo que oigo y veo, es un pequeño monólogo estudiado durante años para entrar en mí.
Pruébame, no te arrepentirás.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada