
Y consideraba acabada la temporada de caza...acabada...
Lo que le mantiene alerta, predispuesta a actuar y no tender a abandonarse, es la conducta de búsqueda, de exploración de territorios nuevos.
Mantenerse activos hace que, tanto nuestro cerebro como nuestro cuerpo, produzcan en positivo gererando nuevas formas de proceder, intentando ser mejor, explorándose, reaccionando más vivamente y con más ilusión de nuevo en cada encuentro.
La caza produce una producción de adrenalina tal que, en las épocas de escasez, puede producir sensación de desierto, así que lo que lo mejor es vivirla de manera cotidiana, tener mayor satisfacción.
Para algunas personas, es una forma momentánea de disfrute. Para Lyly, por el contrario, es una forma de vida.
Es un animal instintivamente cazador.
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